ELA, una promesa y una Ley violada en 2024 y 2025 desde la política española
Por Yolanda Delgado (Barcelona)
El cuidador: el eterno olvidado
Hay una figura imprescindible en el sistema de cuidados que casi nunca aparece en las leyes, en los presupuestos ni en los discursos institucionales.
No tiene horario, no cotiza, no descansa y, sin embargo, sostiene vidas.
Los Cuidadores.
Y hoy, siguen siendo los eternos olvidados.
Cuando una persona enferma gravemente —especialmente con enfermedades neurodegenerativas como la ELA— el foco se pone, con razón, en el paciente. Pero alrededor de esa persona aparece otra realidad silenciosa: alguien que deja su trabajo, su salud, su vida social y, muchas veces, su identidad, para cuidar.
Ese alguien suele ser una mujer.
Una esposa, una madre, una hija.
Y casi siempre, sin apoyo real.
Cuidar no es un acto heroico: es un trabajo
Cuidar 24 horas al día no es vocación ni altruismo romántico.
Es trabajo físico, emocional y mental.
Es levantar cuerpos cuando ya no se sostienen.
Es vigilar respiraciones por la noche.
Es aprender técnicas médicas sin formación sanitaria.
Es tomar decisiones críticas con miedo constante a equivocarse.
Y todo esto, muchas veces, sin relevo, sin formación, sin respaldo psicológico y sin ingresos suficientes.
El sistema se apoya en el cuidador informal para ahorrar millones.
Pero cuando el cuidador enferma, se rompe… no hay red.
El precio invisible: la salud del cuidador
Los cuidadores enferman.
Ansiedad, depresión, insomnio, problemas musculares, aislamiento social.
Pero rara vez se evalúa su estado.
Rara vez se les pregunta cómo están.
Rara vez se les cuida.
Cuando un cuidador cae, cae todo.
Y aun así, siguen siendo invisibles.
La ley existe, pero no se ejecuta
En España, la Ley ELA reconoce la necesidad de cuidados continuados.
Reconoce la urgencia.
Reconoce la gravedad.
Pero no se ejecuta.
Mientras tanto, las familias siguen sosteniendo lo insostenible, y los cuidadores siguen pagando con su cuerpo y su vida la inacción del Gobierno de España.
No se puede hablar de derechos del enfermo sin hablar de derechos del cuidador.
Porque uno no existe sin el otro.
Cuidar también es un derecho
El cuidador necesita:
Apoyo profesional real
Formación adecuada
Descansos garantizados
Reconocimiento económico
Protección de su salud mental
No son privilegios.
Son derechos.
Seguir ignorando al cuidador es aceptar un modelo injusto, cruel y fallido.
Un modelo que se sostiene sobre el sacrificio silencioso de quienes no pueden más, pero siguen.
Basta de olvido
No pedimos caridad.
Exigimos justicia.
Porque cuidar no debería costarte la vida.
Porque nadie debería desaparecer para que otro sobreviva.
Basta de parches.
Los derechos no se piden, se ejecutan.
Yolanda Delgado

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Si cae el cuidador ya es un problema doble,el gobierno central debe darle recursos,apoyo psicológico,descanso,ayuda económicas,todos lo que se necesiten para mejorar la vida de los enfermos y los cuidadores.
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